PRIMERA RENOVACIÓN H. MARCELA

8 Mar, 2024 | Celebraciones

8 de marzo 2024

“¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que este”    (Mc. 12, 28).

Muy querida H. Marcela, el texto que he leído es el que corresponde al Evangelio de hoy de la celebración eucarística: un texto especialmente vocacional, de llamamiento y de seguimiento del Señor, en el que el mismo Señor dice como debe ser nuestro amor: con toda el alma, con todo el corazón, con toda la mente, con todo el ser… Así debe amar el seguidor del Señor, así debe amar la esposa enamorada, con “TODO” y con los ojos fijos en el Señor, pendiente de lo que el desea o necesita… y cuando no le sepamos ver a Él, poder descubrirlo en las necesidades de nuestros hermanos, sabiendo que no hay dos mandamientos sino uno solo.

Sí, ¡qué gran privilegio poder amar y poder consagrarse al Señor! Desear agradarle, amarle y servirle y que Él pueda seguir utilizándote para manifestar su poder, su gloria y su misericordia; ser instrumento dócil en sus manos para que otros muchos descubran su bondad y su amor.

Coincide también tu renovación con un santo que supo de amores a los hermanos enfermos, San Juan de Dios… también su corazón se polarizó en ver en el enfermo a Cristo, en serviles y en entregarse del todo a las obras de misericordia, fue también un “loco del amor de obras”, como el P. Alegre, en definitiva, como todos los santos que demuestran el amor más en las obras que en las palabras.

Vas a renovar tus votos religiosos en este tiempo privilegiado de Cuaresma: “Ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el tiempo de la salvación” para ti, para todos los pobres y enfermos, para la Congregación y para toda la Iglesia. Deo Gratias!

Hace un año te decía, que como María puedas decir siempre Sí al Señor:

  • aceptando a Dios como Dios, en tu vida como Servidora de Jesús, porque Él tiene el poder…

  • aceptando su misterio para contigo, y para con cada una de las personas con las que relaciones en tu vida de consagración…

  • aceptando también su tiempo… y como María decir siempre: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra…”  aceptando lo que Él quiera regalarte.

 

DEO GRATIAS!