EL 10 DE DICIEMBRE CELEBRAMOS EL 93 ANIVERSARIO DE LA SUBIDA DEL PADRE ALEGRE AL CIELO.
En todos los Cottolengos se vive con mucho gozo.
En el Rosario, cada sala reza un Misterio pidiendo la alegría de ver en los altares a nuestro Fundador.
Al final cantamos el himno:
Vivir siempre en Jesús y con sus ángeles,
el dolor corporal no es el del alma.
Cottolengo velad
y haced que nuestras llagas
por los demás, flores de amor, se hagan.
Subid a estas altas cimas de gloria,
llegad adonde está vuestra victoria,
con ilusión, que crezca vuestra Obra,
que en el dolor la dicha y paz se forjan.
Hermanos, sí, del Padre Alegre
Jesús será nuestra bandera,
como una cruz abiertos nuestros brazos
de amor a Dios son los más dulces lazos.
Cual aves confiad con fe segura,
Dios nutre sin cesar su criatura.
Cottolengo dispón, la Mesa que adoramos
danos el pan de amor para el hermano.
Por siempre cantará nuestra plegaria,
los brazos al quehacer, al cielo el alma.
Padre Alegre cuidad de todas vuestras casas
que el puro Amor sostiene y levanta.
En la Iglesia de Caspe, donde el P. Alegre pasó todos sus años de jesuita con distintas misiones, se celebra una Eucaristía a la que va un grupo de la casa, voluntarios y familiares del P. Alegre, pidiendo su pronta beatificación.









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