El 24 de diciembre de este año 2024 hará 150 años que el P. Alegre nacía en la ciudad de Terrassa, nos parece una fecha importante para poder celebrar, durante todo un año este acontecimiento que ha influido en tantas personas y poder compartir de nuevo su vida, la llamada del Señor a ser jesuita, el carisma recibido para fundar un Cottolengo en Barcelona, su muerte acompañada por el P. Juan Guim SI y el Sr. Rómulo Zaragoza además de otros congregantes que después hicieron realidad el Cottolengo; creemos que en este aniversario de 150 años  podemos  profundizar más en nuestro Fundador, pedirle más gracias y rezar más para que si es la voluntad de Dios, sea proclamado beato y después santo; sabemos que para la beatificación se necesita un milagro, lo mismo que para la canonización, muchas veces oímos comentar que nuestras Casas son en sí ya es un milagro, y es verdad, porque vemos cada día las maravillas que Dios obra y esos “casos providenciales” en los que Dios tanto se nos manifiesta.

Hemos pensado que como la fecha del nacimiento del P. Alegre es el 24 de diciembre, justo iniciando el tiempo de Navidad, podemos hacer este año en honor de su nacimiento desde el 24 de junio de 2024, al 24 de diciembre del 2025… que sea un año y medio de profundización en su vida, de “empaparnos” de su vida, de fomentar la caridad, “el amor de obras” que tanto él inculcaba.

Gracias P. Alegre por tu vida y tu ejemplo… la bendición que le pediste al Papa Pío XI ha dado “frutos abundantísimos”, nosotras somos testigos de ello en las ocho Fundaciones que el Cottolengo del Padre Alegre tiene en España y en Colombia y ojalá vivamos el lema que está inscrito en el corazón de todos los Cottolengos: “Para mí todo el mundo se reduce a amar a Dios a los pobrecitos por amor de Dios pero con amor de obras, no de palabras”. Que nuestra oración en este año se eleve hasta el altar de Dios y si la Providencia lo quiere le veamos en los altares… Sería una inmensa alegría que fuera proclamado beato por un Papa jesuita. Deo gratias siempre y por todo.

Hna. Mª Belen Hermosa

Retazos
de mi vida

Hola. Soy Jacinto Alegre. A partir de ahora os contaré mi vida en unas cuantas hojas que darán a conocer quién era yo, qué hacía y qué me movía.

¿Sabéis?: Me da un poco de miedo. Siempre quise pasar desapercibido y si no llega a ser porque Dios quiso que fuese instrumento para manifestar su gloria entre los más pobres y enfermos, mi vida hubiese quedado escondida en sus manos.

Pero aquella semilla que el Padre Dios hizo crecer en mi corazón, (y que yo no vi florecer) hoy es un árbol con muchas ramas. Es el «Cottolengo del Padre Alegre» Ocho casas y un montón de enfermos pobres, hermanas, colaboradores, amigos… toda una familia que Dios mantiene con su Providencia.

Y esta familia está empeñada en hacerme santo, por eso quieren dar a conocer mi vida. Quieren que tú, el que estás leyendo esta hoja, conozcas quien fue este pobre sacerdote jesuita. Es lo que intentaré hacer. Os haré partícipes del abecedario de mi vida.

Y empiezo.

A de amor

Así empezó mi vida con mucho amor. Primero el amor de ese Dios que me llamó a la existencia. Después el amor de mis padres Cayetano y Joaquina que aceptaron con gozo mi nacimiento. Fue el 24 de diciembre de 1874 a las 12 de la noche. Ya es providencial (luego lo pensé mucho) que mi vida empezase cuando empezaba la de Jesús que se hizo pobre entre los más pobres. Nací en Terrassa y era el cuarto de siete hermanos: Francisco, María, Joaquín, Jacinto, Dolores, Elvira y Cayetano.

No quiero enrollarme. Sólo quería contaros mis raíces porque dicen que «de tal árbol tal astilla» y pienso que es verdad. Mi familia fue una de las claves fundamentales del desarrollo de mi existencia.

Esa A de amor fue manifestándose durante los años primeros de mi encuentro con la vida. Después de nacer al mundo, ese amor se desbordó en mi entrada a formar parte de la familia de Dios. Recibí el Bautismo muy pronto, según la costumbre del tiempo.

Esta fecha que, para muchos, puede quedar en un dato más de su biografía, para mí fue un sello de esos que no se borran con nada.

¿Cómo fueron mis años escolares? Nunca destaqué en nada. No era ni un empollón ni el último de la clase. ¡Mi trabajo me costaba sacar los cursos! Pero ese amor que había recibido me animaba en las dificultades que iba encontrando.

¿Cómo era mi relación con los otros niños? Era un niño totalmente normal, del montón. No busquéis hechos extraordinarios porque no los vais a encontrar.

Me llevaba bien con todos. Me gustaba jugar como a todos.

Fueron unos años felices de los que no borraría nada.

Y acabo la primera página (o letra) del abecedario de mi vida con más amor. Fue el día que Jesús hecho Eucaristía me descubrió la riqueza de su amistad, mi Primera Comunión, cuando tenía 11 años.

Un derroche de amor de todo un Dios que se hace pan. Probablemente en aquel momento no entendí toda la trascendencia de ese Misterio. Pero sentí que mi alma se vestía de fiesta. Jesús la llenó de alegría y de paz.

Amores del P. Alegre

A Dios

Nunca nos arrepentiremos de haber sido generosos con Él.

 

A la Virgen

La devoción a la Virgen es el mejor medio para alcanzar la conversión de los pecadores.

 

A los Sacramentos

Lo que se refiere al Santísimo Sacramento y a la comunión diaria, es mi devoción favorita y el tema ordinario de mis sermones.

 

A la Oración

La oración en nuestra vida ha de ser como el pan en la comida, que se mezcla en todo.

 

A los Enfermos

Pero lo más hermoso de Lourdes son los pobres enfermos. Yo no sabía apartarme de ellos.

 

A los pecadores

En esta última sala, que es de incurables, no comulgaba casi nadie. Ahora comulgan cada semana por lo menos más de la mitad.

 

Os invito a acompañarme con la segunda letra del abecedario de mi vida, la B de Balanza.

 

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