COTTOLENGO Y TONI MATAS DALMAU

13 Jul, 2024 | Familia

Toni, te has ido… así muy rápido, como suelen pasar en las cosas de magia que tu hacías cuando empezaste a venir al Cottolengo… hace más de 40 años. Ahora estoy, pero me ido…

Has sabido pasar por el mundo de muchas formas; como mago, como programador, como profesor, como novio, como esposo, como padre, como amigo…

Así has alcanzado la Meta.

Seguro que todos los que viven ya en el Cielo, tu padre, San Francisco y Santa Clara, junto con Picanyol, han salido a tu encuentro, así como también el Señor Jesús con tu explicación de Sus milagros y Sus parábolas… que hiciste tan tuyas; se habrá reído de tus tirantes rojos y verdes, de tu pelo sin cortar… seguro que le has dicho al Señor: ¡Sí yo lo hubiera sabido…!  pero sí, porque vivías en la certeza de que te conocía por tu nombre, de que no necesitaba contigo la Inteligencia Artificial, ni programar informáticamente tu partida…

Te habrá dicho: ¡Ven, bendito de mi Padre!, porque has divulgado mi Palabra, has derramado mi sonrisa, has sabido vivir el mandamiento del amor. TÚ ERES MÍO.

Lo siento por Nuria y los niños, por tu madre y tu familia, lo siento egoístamente por nosotros… lo siento por todo lo que se ha quedado sin hacer… pero goza del Señor para siempre.

En 2021 cuando Picanyol falleció tu escribiste: Descansa en paz, buen hermano, hasta que yo llegue, porque en la tierra tu trabajo fue sólo un prólogo pálido de tu obra en la eternidad. Si Jesús nos dice que Él trabaja porque su Padre siempre trabaja, no dudo que Picanyol seguirá trabajando, por eso su mejor obra sólo empieza ahora. ¡En el Cielo la reencontramos!»

Tu mejor obra también comienza ahora… Y esa es la suerte que tenemos los cristianos, de volvernos a encontrar en el Cielo… pero transfigurados en el Señor.

¡Hasta el Cielo, Toni!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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