Hacemos una reseña de la vivencia que tuvimos el día 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar y la celebración de las Bodas de Plata de Hermana Mercedes.
La casa de Popayán se hizo presente con un grupo numeroso de enfermas para la celebración. Justo el viernes llegaban y Buenaventura las acogió con un cálido recibimiento y con un aguacero que nos mojó a todos abundantemente.
La víspera de la celebración la Capilla estaba ya preciosa, con unos ramos de flores muy bonitos, una ornamentación de los bancos de la Capilla y un 25 con globos en tonos azules, blancos y grises.
Presidió la Celebración Monseñor Rubén Darío Jaramillo y dos sacerdotes: el P. Faunier y el párroco de las Palmas.
La Hermana estuvo acompañada de su familia que viajaron muchos de Tuluá, Tumaco, Buenaventura…
En la homilía Monseñor Rubén Darío comentó como desde el inicio de la salvación, Dios preparó a su pueblo y escogió hombres y mujeres y los separó para vivir consagrados a Él; hoy celebramos también esto, Dios ha elegido a Hna Mercedes para que desde un carisma concreto le sirva a Él. Y son ya 25 años de entrega de una Hermana de nuestra tierra que sirve a los más necesitados y pobres.
Después tuvimos comida de Hermandad, en la que participaron muchos familiares, trabajadores, voluntarios de la Casa; la comida fue típica de aquí: arroz con tres carnes, ensalada, postre y tarta.
No faltó el canto de “currulaos”, estuvo aquí un hermano de Hna Marina con su grupo para amenizar la sobremesa y cantar y bailar.
Después tuvimos las felicitaciones de la Casa de Buenaventura y Popayán con unas danzas muy bonitas.
El resto de la tarde disfrutando en familia de tantos dones concedidos por la Divina Providencia, con la alegría propia de poder compartir y viendo que Dios Padre providente no abandona nunca la Obra de sus manos.
Por todo ello:
DEO GRATIAS!













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