Os contamos la experiencia maravillosa de haber ido a Roma para ganar el Jubileo: Peregrinos de Esperanza.
Sábado 26 de abril
Salimos del Cottolengo a las 18:30. Llegamos al aeropuerto y nos encontramos con el grupo de la Pastoral de discapacitados auditivos, con Mn. Xavier Pagès que es quien organiza el viaje. Ya una vez dentro, empieza a llover a mares, y debemos esperar, se retrasa casi una hora la salida del avión. Llegamos al aeropuerto de Fuimicino sobre las 22:30, y con el bus que ya nos espera llegamos al hotel de Roma sobre la 1:30 del domingo. Mientras subimos con las sillas, el ascensor se estropea, Madre Virginia y Joselito se quedan encerrados dentro entre dos pisos. El portero de noche no nos soluciona el problema, va pasando el tiempo, al final tenemos que llamar a los bomberos. Acuden, y después de diferentes pruebas, consiguen liberarlos (llevan más de una hora dentro). Nos metemos en la cama casi a las cinco. ¡Primera experiencia jubilar!
Domingo 27 de abril
Nos levantamos pronto, desayunamos y a las 8:30 embarcamos con la buseta las sillas de ruedas, y el resto vamos en metro, hasta el punto de encuentro al lado de San Pedro. Nos vamos conociendo con el resto de personas de la pastoral de los sordos, Corneli que traduce a los sordos, Adrià, Josep Maria, y especialmente Natalia que nos hará de traductora al italiano todo el viaje. También Yulieth, que se unirá a nosotros con las sillas de ruedas.
La anécdota de hoy es que dentro del metro, las Hermanas conocen al obispo auxiliar de La Habana, Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Eloi Ricardo Domingo Martínez, le pasan el número del Cottolengo, y efectivamente llamará allí.
Hay por todas partes gente de todo el mundo. Al llegar a la plaza pasamos los controles (siempre tendremos preferencia, para no tener que hacer las largas colas que requieren normalmente) y a las 10:00 estamos en la Plaza del Vaticano, donde se celebra la Misa, Jubileo de los Adolescentes. Un día de sol, la explanada, y la avenida que lleva a ella, está totalmente llena, no cesan de llegar peregrinos continuamente.
Después de la Misa entramos en la Basílica por la puerta Santa para ganar el Jubileo. El Cardenal Parolini secretario de Estado del Vaticano viene un momento para saludarnos. Vemos la Basílica, realmente impresionante. Al salir en un kiosco comemos pizza, después ya caminando tranquilamente nos encaminamos hacia el Coliseo. Una buena caminata, entramos y lo visitamos, como siempre a lo largo de todo el viaje, lleno de visitantes. A la salida, nuestro grupo del Cottolengo irá caminando por su cuenta hasta un punto de encuentro con el resto, pero nos pasamos de largo y como además empieza a llover (el tiempo romano será así de cambiante estos días) nos refugiamos en un café, y tomamos alguna cosa para cenar. Nos recogen y a las 20:00 ya estamos en la habitación del hotel. Hay que descansar después de la llegada accidentada de ayer y el día de hoy.
Lunes 28 de abril
Desayunamos y salimos con furgonetas hacia San Giovanni Battista dei Fiorentini, para la Misa. Hay confesores y traductores para los sordos y todas las personas que quieran confesarse. Los sacerdotes de nuestro grupo concelebran. Al salir hablamos con una voluntaria de la misma iglesia (Roma está llena de voluntarios y asistentes para auxiliar a los peregrinos) que aunque es italiana, ha nacido y tiene familia en Barcelona, y ella nos proporciona unas furgonetas de Protección Civil para poder desplazarnos hoy. Vamos hacia San Pedro, donde nos recibe el cardenal Omella, con una pequeña charla distendida. Práxedes aprovecha para regalarle una pintura suya. Después visitamos detenidamente la Basílica, especialmente las tumbas de Juan XXIII y Juan Pablo II. Al salir también un pequeño encuentro con la hermana Verónica que es la responsable de la pastoral de los discapacitados en Italia y nos indica que mañana hay una catequesis especial para ellos. Salimos a comer, hoy en un restaurante con unos espaguettis espléndidos, acompañados de pollo y patatas, helado (son buenísimos) y el café. Luego ya nos recogen las furgonetas para ir a San Pablo Extramuros. Por el camino bordeamos el Tíber. De nuevo multitud de personas, la Basílica abarrotada. Ya de vuelta al hotel.
Martes 29 de abril
Nos levantamos para desayunar, las sillas de ruedas en las furgonetas y el resto en bus hasta la plaza de San Pedro de nuevo. Llegamos a las 10:00, para coger sitio en la catequesis de los discapacitados que será a las 11:00. Hoy la plaza está más tranquila, no es un acto masivo. Subimos a la Basílica, para oír la misa, que será a las 12:00, concelebran Mn. Xavier i Mn. Alfons, la Misa es para un grupo reducido. Estamos en primera fila. Al salir nos dirigimos al Castillo del Santo Angelo, en los jardines la Conferencia Episcopal Italiana proporciona un kit completo de comida para todos los peregrinos, lo hacemos tranquilamente con el resto de gente sobre el césped. Y al terminar, tarde libre, por los alrededores de San Pedro, nuestro grupo del Cottolengo primero toma un helado y un café y vamos comprando algunos recuerdos. También nos indican donde conseguir el título de reconocimiento del Jubileo, en la Via de la Conciliazione, vamos allí y nos lo extienden. De pronto empieza a llover y entramos en un café para refugiarnos y cenar alguna cosa (un gorrión va entrando y saliendo volando del local). Nos encontramos con Mn. Xavier y el resto del grupo, y ya volvemos todos hacia el hotel, para descansar. Mañana marchamos de Roma.
































































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