Salimos el lunes 29 de junio, muy temprano. Nos levantamos muy pronto y cargamos el autocar hasta los topes, y sobre las cinco, negra noche todavía, ya salimos. Porque el viaje será largo, haremos el trayecto deteniéndonos solo para desayunar y comer. Llegamos a Santiago sobre las siete, hemos dejado atrás el calor asfixiante de Barcelona, aquí se está muy bien. Las Hermanas nos ayudan a instalarnos. Descargamos el autocar y las sillas de ruedas. Como da tiempo, aunque muy justo, Madre Belén, Hermana Claudi, con los voluntarios y una voluntaria de Santiago que nos guía y acompaña, vamos a la Eucaristía; a la Iglesia de Nuestra Señora del Sar, una Iglesia románica que es una pequeña maravilla. Y después de la misa ya volvemos al Cottolengo y cenamos. Y ya a descansar que el día ha sido largo.
El martes 30 de junio, después de levantarnos nos preparamos para ir a la Catedral de Santiago. El autocar nos lleva hasta la misma plaza del Obradoiro. Allí nos encontramos, providencialmente, con el Padre Santi, muy querido por todos. La Eucaristía es solemne, oficia uno de los canónigos con muchos sacerdotes concelebrando, que vienen de diferentes países: Malasia, Hungría, EE.UU., Brasil, de todas partes del mundo. También los grupos de peregrinos son de procedencia universal, la lista que leen es interminable.
Al acabar la Eucaristía volvemos a la plaza del Obradoiro para subir al autocar, y vamos a un centro comercial en el mismo Santiago. Allí comemos en un self-service, donde tenemos todo tipo de platos a nuestra disposición. Y luego a las tres y media, ya vamos a hacer algunas compras. A las cinco volvemos a subir al autocar y ya retornamos al Cottolengo. Un tiempo de descanso, a cenar y dormir.
El miércoles 1 de julio participamos en la Eucaristía en la capilla del Cottolengo. Y salimos para dirigirnos a la isla de la Toja. Pasamos por el puente que la une a tierra, aunque la marea está baja y prácticamente no la rodea el agua. La isla es muy bonita, damos una vuelta, visitamos la capilla de san Caralampio, que tiene la curiosidad que todo su exterior está recubierto completamente de conchas de Santiago, los muros, la cúpula…al parecer la capilla tenía muchas humedades, y a alguien se le ocurrió revestirla de esta manera; con lo que se acabaron las humedades y además quedó de esta original forma. Volvemos a subir al autocar y vamos a un restaurante muy cerca de O Grove, nuestro destino. Nos esperan para comer, y cuando nos sentamos a la mesa llega Quim de la Hospitalidad de Ntra. Sra. De Lourdes, que ha venido en avión y taxi hasta aquí para unirse con nosotros al resto del viaje; y es recibido con alborozo. El menú es realmente completo y muy bueno. Una vez terminado, ya vamos al puerto, donde nos embarcaremos en uno de los catamaranes que están allí para hacer la visita. En el catamarán nos situamos a resguardo bajo cubierta, tras unos grandes ventanales de cristal, para poder seguir la explicación que nos darán. O Grove está en la ría de Arosa, la travesía dura una hora, ida y vuelta hasta la entrada de la ría. Vamos pasando al lado de las numerosas bateas, las barcazas de madera amarradas al fondo, donde se crían los mejillones, las nécoras y las vieiras. Nos explican todo el proceso, que es muy interesante, y también nos sirven abundantes bandejas de mejillones, acompañados por vino y refrescos.
Todos salimos encantados de la visita. Curiosamente al pasar de vuelta delante de la isla de la Toja, la marea ya ha subido y ahora está totalmente rodeada de agua. En una hora hemos llegado de nuevo al Cottolengo. Cena muy ligera y a dormir, hasta mañana.
Jueves 2 de julio. Hoy será un día más tranquilo tras tanto movimiento. En la Eucaristía se hace la ofrenda de la copa que ha ganado el Futbol Club Cottolengo, ha quedado a los pies de la Virgen, y a las 11 en el salón de actos una actuación de un conjunto gallego, con gaitero incluido. Las canciones son alegres, la mayoría se animan, y hay que ver como bailan tanto las residentes de Santiago, como algunos de los que han venido de Barcelona. Incluso sacan en brazos a bailar a las dos niñas que han ingresado hace poco aquí en Santiago, son muy pequeñas, son las dos joyas del Cottolengo gallego.
Después descanso, mientras se prepara una paella monumental, y a las dos en el comedor de la primera planta se hace la comida de hermandad. La paella es completísima. Y para acabar, nos han preparado un juego de la Oca del Cottolengo. Se juega con un dado gigante, y el recorrido tiene algunas casillas con preguntas: sobre Santiago, el Cottolengo y muchas son de canciones que hay que adivinar…se ríe mucho, y aunque la competición es reñida, los visitantes cuentan con Ángel Torrent, que no sólo se sabe todas las canciones sino que tiene un oído privilegiado, y a la segunda o tercera nota ya sabe que canción es. Así que el juego lo ganan los visitantes, y reciben el correspondiente diploma ganador.
A la tarde aunque hace calor es muy moderado, y se está muy bien en el jardín. Llega la hora de la cena, y si bien algunos se acuestan muy rápido porque mañana hay que salir temprano, otros se quedan despiertos para ver el partido España-Austria de los mundiales (¡es el fútbol!).
Viernes 3 de julio. Nos levantamos lo más deprisa posible. A las cuatro y media emprendemos el regreso. Todo el mundo duerme y ya más tarde se hace de día. Estamos en el Cottolengo antes de las siete; el trayecto aunque largo ha sido rápido. Descargamos y a cenar, y luego a dormir. Mañana ya vuelta a la vida normal. El viaje ha sido muy bonito, la Familia del Cottolengo de Santiago nos ha recibido con afecto, y lo más importante, todos los viajeros han disfrutado mucho de la salida.
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