Retazos
de mi vida

R de rama

Bueno, este abecedario de mi vida está terminando. Me toca la r de rama.

Como habéis visto a lo largo de mi trayectoria tenía una vocación «especial» que siempre había llevado dentro: el amor a los pobres, la visita a hospitales, la voluntad y deseo por querer estar con enfermos abandonados. Era la rama que estaba en mi alma y quería florecer.

Y de esta rama surgió en mí la idea de fundación de un Hospital o Institución apropiada para mis predilectos.
Ya sabéis que el lema de mi vida explicaba esta labor pastoral y social:

«Para mí todo el mundo se reduce a amar a Dios y a los pobrecitos por amor de Dios, pero amor de obras, no de palabras».

Esta rama, que tenía unas raíces profundas en mi alma, me llevaba a recorrer y a conocer los problemas de los barrios de la periferia. Aquel panorama desolador de los suburbios se grababa en mi mente y en mi corazón. Sólo podía meditar, rezar y confiar.

En octubre de 1927, con ocasión de mi viaje a Munich, fui a Turín para promover la Causa de la Beatificación de Doña Dorotea de Chopitea y visitar el Cottolengo. Me impresionó la «confianza en Dios» como único apoyo de aquella institución. Allí encontré lo que deseaba para Barcelona. Pedí que vinieran a fundar, y ante la dificultad de poder realizar los de Turín esta Fundación, pedí permiso para fundar en Barcelona con el espíritu de San José Benito Cottolengo. Nuestra casa sería una rama del Cottolengo de Turín.

Al volver, y a pesar de estar ocupado las 24 horas del día, aún sacaba tiempo para la lectura. La Providencia hizo caer en mis manos la biografia del Beato José Cottolengo. La vida y obra del «Apóstol de Turín» marcaron ya definitivamente la orientación de mi actividad entre los enfermos. Había que actuar.

Y un día, a mis más íntimos colaboradores -entre ellos el Obispo Dr. Irurita y el Sr. Zaragoza- comuniqué mi gran deseo: fundar en Barcelona un Cottolengo a semejanza del de Turín. La rama empezaba a florecer.
Estamos en el año 1928. De ahora en adelante no dudaba en mentalizar a mis colaboradores de que aquello es lo que Dios quería, y toda mi energía la empleaba en realizar este propósito: ver el Cottolengo en Barcelona. Cottolengo de Barcelona, un hogar para los enfermos pobres, una rama preciosa.

Llegamos a la S de Sastre

S de sastre

Os voy a escribir en estas últimas hojas que me quedan del abecedario, retazos de las Crónicas de Caridad de los últimos años de mi vida en la tierra. Empiezo con unos datos escritos en el año 1927.

ENERO
8. sábado. He ido al Hospital. Primero a la sala de tísicos, mis amigos, soy como el sastre en busca de su nueva vestidura. Había muerto ya aquel joven discípulo de los Salesianos que la última vez estaba tan mal. El día de Reyes confesaron y comulgaron muchos. Hablé con algunos. Aquel peluquero, aquel chófer de autobuses… Después excedentes cirugía. Muchos tienen la gripe. De las Hermanas, muchas. La Hna Rita con los Sacramentos. Es una santa. Tiene cerca 80 años siempre con infecciones. Ya se habían confesado. He confesado a uno, mi oficio de sastre creo que le vino bien. Luego sala Dr. Trias. Luego a la sala Torres. Allí se han confesado dos. Uno muy malo muriendo de una bronconeumonía traumática.
Esta mañana me ha venido a buscar la Sra. Alandi para un joven congregante enfermo grave.
Ya hemos vuelto de Roma. Todo ha ido muy bien G. a Dios. ¡Y qué iglesias, qué paseos, qué antigüedades! Pero lo principal el Papa y el P. General. Tuve una audiencia particular con el Papa. Le pedí una bendición para los pobres. El Papa se conmovió y me dijo me la daba de todo corazón y muy en particular.
15, sábado. — Esta tarde primero he ido al entierro de la mamá de Salvador que murió ayer muy santamente, ella misma pidió los Sacramentos que yo le administré, como buen sastre de la gracia celestial.
Después Cayetano me acompañó en su auto al Hospital Clínico. No he subido arriba. En la sala del Dr. Trias ya había ido el Dr. Martínez. En la sala del Dr. Torres ya habían ido dos Padres de Sarriá y a pesar de eso estuve confesando hasta las 7.

Qué decían de él

En Barcelona era llamado por muchos «el apóstol de la caridad», siempre con su sonrisa benévola y su rostro afable en sus visitas a los pobres.

Qué vivía

Su generosa entrega al Señor a través de su consagración sacerdotal.

Cómo lo vivía

Sin permitirse descanso, en continua entrega a los demás.

Para qué

Buscar la gloria de Dios y la salvación de los hombres

Cuál era su deseo

«Aprender a vivir como an José y la Virgen María, en el real palacio de la voluntad de Dios».
«Me muero sin ver fundado un Cottolengo en Barcelona»

Recuerdo aquel futbolista de Sabadell que de un puntapié lleva ya 6 meses en el Hospital. Tiene 21 años. Pobre chico, qué ignorancia en materia de religión. Es ferroviario y el domingo el fútbol le da 80 pts. al mes. Quiero ser el sastre que le devuelva su dignidad y confianza en Dios.
Aquel que fue soldado en Melilla y herido en Alhucemas. Tendrá 25 años. Uno de Villafranca recomendado por la Vda. Almirall. Aquel electricista que por un uñero le han tenido que cortar el dedo gordo y veremos. Tiene tres o cuatro hijos, y muchos otros.

MARZO
5 sábado. — ¡Cuánto tiempo sin escribir nada! He estado en Madrid para el Congreso de la Juventud Española. Volvimos por Gandía, Valencia y el mar. Nuestros novicios de Barcelona muy bien. El sábado siguiente no pude ir al Hospital. El sábado pasado me acompañó un congregante con su auto, pero quería ver alguna sala pues no había estado nunca. Fui a la sala de sifilíticos del Dr. Peyrí y casi se confesaron todos ¡qué lástima daba aquel pobre joven con toda la cabeza vendada por este mal! ¡Que este oficio mío de sastre le ayude!
En la sala Oliver hay un tísico de Murcia que se está muriendo. Ha trabajado mucho en Francia. No sabe nada de religión ni se ha confesado ni comulgado nunca. A la Hna Concepción le ha dicho que no, pues se impresionaría. He ido, le he dado la Medalla Milagrosa, al poco rato se confesaba muy bien y mañana comulgará por primera vez y quizá por última vez. Para él mi oficio de sastre consistirá en hacerle un traje totalmente nuevo.
Nos encontramos con la T de Tiempo.

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